En mis 35 años en este negocio, nunca había visto nada parecido a la situación actual. Las industrias se están moviendo a la vez y apostando a todo el circuito.
A principios de este año, me reuní con un cliente cuya prueba de concepto para un flujo de trabajo con un solo agente especializado involucraba a 14 proveedores diferentes integrados. El cliente estaba bastante orgulloso. Le pregunté, con sutileza, cómo pensaba ponerlo en producción. Me miró como si la pregunta no se le hubiera ocurrido y dijo: “Todavía no hemos llegado a esa parte”. Le mostré un competidor que ya tenía la producción en marcha después de ocho semanas. Se quedó sin palabras.
Esa pequeña anécdota personal es, a mi parecer, el momento determinante de la IA de agentes en 2026: un equipo inteligente descubre que ha compilado una demo preciosa que no puede convertirse en un negocio.
Quiero concluir con un momento que me ha marcado. El día en que su equipo puso en marcha el proyecto, el CTO de una gran cadena minorista me dijo que el proyecto que habíamos desarrollado juntos había quedado obsoleto. Por un momento, me desilusionó. Pero luego se explayó. “Boris, está obsoleto porque está en funcionamiento”, dijo. “Los datos eran MongoDB. Esa es mi base. Puedo reemplazar el LLM y el modelo en cualquier momento. Puedo sustituir el marco superior. Los datos son míos”.
Lo que hemos aprendido al dar estos pasos importantes es que las decisiones arquitectónicas que se toman ahora perdurarán más que las herramientas de IA para las que fueron elegidas. Por eso, la capa de datos es la decisión más crucial.

